Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe -ATALC- manifiesta su solidaridad a los movimientos, organizaciones y a todo el pueblo brasilero ante la llegada a la presidencia de Jair Bolsonaro, a quien consideramos un representante de la ultra-derecha fascista en el Continente. Todo nuestro apoyo en estos momentos difíciles que esperamos enfrentar como pueblos hermanos y con la solidaridad efectiva que hoy más que nunca debemos construir y concretar.

Aún cuando Bolsonaro ha obtenido las mayorías electorales, sabemos que su estrategia política se basa en amenazar las libertades y los derechos de los pueblos conquistados históricamente, lo que le deslegitíma completamente para ejercer la democracia y muestra la verdadera cara del neoliberalismo que representa. Su soberbia racista, homofóbica y sexista es ampliamente conocida a partir de sus constantes alocuciones y actuaciones, y ponen en riesgo la vida de las personas que en procesos colectivos han defendido la construcción de un país y una región con la participación de las clases populares, de las/os trabajadores/as, comunidades indígenas, comunidades negras, de las mujeres, las/los jóvenes, servidores públicos de los sectores de salud y educación que, organizados como sujetos políticos de cambio, han defendido los territorios y los derechos de los pueblos.

Desde el golpe de Estado perpetrado en Brasil en el 2016 contra Dilma Rousseff, el pueblo brasilero ha sido atacado con el desmonte de las políticas sociales logradas años atrás con la participación de la sociedad; la reciente victoria electoral de la derecha y la posible concreción de las políticas impuestas por el modelo corporativo transnacional a quien es servil Bolsonaro, implicará el refuerzo de este nefasto camino con un acelerado aumento de la violencia y militarización de los territorios y de la política, que ya se ha dejado sentir en contra de las/os defensores/as y activistas por los derechos de los pueblos, y contra todas/os aquellas/os que no encajan en el disciplinamiento y la normalización propias de los regímenes fascistas.

Los intereses del modelo corporativo transnacional, de las corporaciones petroleras y del agronegocio, principalmente, que han sido denunciadas como colaboradoras del golpe de Estado de 2016 para imponer en el poder al neoliberal Michel Temer, se han articulado con las élites nacionales dando continuidad a la restauración conservadora del modelo, asegurándola desde manipulaciones asociadas al cerco mediático.

Los métodos usados en países como Colombia y Honduras para cerrar la participación popular y distorsionar la realidad en función de la despolitización de la sociedad, fueron usados en Brasil con el apoyo de un sector de iglesias proclives al totalitarismo; también la violencia, la criminalización y la infamia contra las opciones políticas opuestas fueron utilizadas de la misma manera y con los mismos resultados que en otros países.

Con la victoria electoral del fascismo en Brasil se acrecienta la amenaza de invasión militar a Venezuela planteada por Estados Unidos y apoyada tras bambalinas por el gobierno de derecha colombiano. También expresamos nuestra solidaridad al pueblo venezolano que durante años ha resistido a la invasión imperialista.

Como organización latinoamericana y del Caribe que lucha por la construcción de la justicia ambiental, social, económica y de género, en consonancia con el momento que atraviesa la región y entendiendo que la amenaza al pueblo brasilero lo es para todos los pueblos del mundo, convocamos a la creación de un frente internacionalista antifascista, como ha sido planteado recientemente también por otras organizaciones y movimientos hermanos en el marco de la Jornada Continental por la Democracia y contra al Neoliberalismo.

Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe -ATALC. Noviembre 4 de 2018.

Imagen: Brasil de Fato.