A 50 años del último golpe militar en Argentina: reafirmamos nuestro compromiso con una democracia para el pueblo y desde el pueblo Latinoamericano.
El golpe de Argentina fue parte de algo más grande: el Plan Cóndor, una coordinación entre dictaduras de América Latina, impulsada por Estados Unidos, para perseguir, secuestrar y desaparecer a quienes luchaban por transformar la realidad. En Argentina hubo 30.000 detenidos-desaparecidos, y un proyecto de terror que buscó imponer un modelo de saqueo, deuda y exclusión que todavía hoy sigue presente.
Pese al horror, el pueblo argentino respondió: llevó adelante el Juicio a las Juntas, y en ese camino la defensa de los derechos humanos se volvió consigna y también identidad. En los años noventa, el neoliberalismo intentó clausurar esa historia con las leyes de obediencia debida y punto final, buscando garantizar la impunidad y poner un manto de olvido sobre lo que seguía abierto. No lo lograron, y esa demanda nunca se apagó. Muchos genocidas murieron en cárceles comunes, porque hubo una persistencia colectiva que nunca soltó la verdad ni la justicia, incluso en los momentos más difíciles. Millones de argentinos y argentinas sostienen, bajo el ejemplo de las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo, esas tres palabras que nos definen: memoria, verdad y justicia.
Hoy, en un presente nuevamente oscurecido por los poderosos, el mismo proyecto genocida vuelve a insistir, con otros rostros, con otras palabras. Se encuentra con una historia que no pudo ser borrada, con una memoria que se transmite, con una sociedad que aprendió a decir no.
Aún quedan aún deudas abiertas con la sociedad, derechos por garantizar, nietos por recuperar y una historia una historia más en nuestro continente que busca no repetirse.
Este 24 de marzo, a 50 años, son 30.000 presentes, ahora y siempre.
Ni olvido ni perdón.
Juicio y castigo a los culpables.
Nunca Más es Nunca Más.